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jueves, febrero 15, 2007

Somo Libres de Hacer lo que Queramos


Quienes me conocen saben que uno de mis escritores favoritos es Richard Bach, esto esta plenamente justificado todos sus libros me han insipirado y me han ayudado a crecer, a madurar, y a convertirme en la persona que conocen...
Bueno queria compartir con ustedes este fragmento de su libro "Ilusiones" es mi parte favorita del libro hay dos personajes el propio Richard y Donald Shimoda que viene a ser una especie de mesias o ser sabio, en el fragmento Richard va a descubrir el por qué de algunos actos humanos y llegar a la conclusion de que


CADA UNO ES LIBRE DE HACER LO QUE DESEA....

Completamos el día en Hammond, Wisconsin, llevando a unos cuantos pasajeros. Cenamos en el pueblo y luego emprendimos el regreso.

- Don, admito que esta vida puede ser interesante, o tediosa, o lo que tu

quieras que sea. Pero ni siquiera en mis momentos de mayor lucidez he podido entender por qué estamos aquí, para empezar. Háblame un poco de eso.

Pasamos frente a la ferretería (cerrada) y al cine (abierto: "La jauría humana”) y en lugar de responder se detuvo y dio media vuelta en la acera.

- ¿Tienes un poco de dinero, no?

- Mucho, ¿por qué?

- Vamos a ver la película - dijo -. ¿Invitas?

- No se, Don. Entra tú. Yo volveré a los aviones. No me gusta dejarlos demasiado tiempo solos.

¿Qué era lo que hacía que una película fuera súbitamente tan importante?

- A los aviones no les sucederá nada. Vamos al cine.

- Ya ha empezado la película.

- Pues la veremos empezada.

Ya estaba comprando su entrada. Lo seguí al interior de la sala y nos sentamos en una de las últimas filas. Debía de haber unas cincuenta personas en la penumbra que nos circundaba.

Al cabo de un rato olvidé por qué habíamos entrado y me dejé atrapar por la trama, que de todos modos siempre me ha parecido propia de un clásico del cine. Debía ser la tercera vez que la veía. Dentro de la sala, el tiempo se enrosco y se estiró como siempre lo hace en una buena película, y durante un rato presté atención a los detalles técnicos: cómo estaba montada cada escena y cómo enlazaba col la siguiente, por qué cada una de ellas aparecía en un momento determinado y no más tarde. Traté de enfocar la película desde ese ángulo, pero la historia me envolvió y me olvidé de mi intención.

Cerca del final, Shimoda me tocó el hombro. Me incliné hacia él, mirando la pantalla, deseando que dejara para más tarde lo que me quería decir.

- ¿Richard?

- Sí.

- ¿Por qué estás aquí?

- Es una buena película, Don. Shh.

Los protagonistas dialogaban.

- ¿Por qué es buena? - preguntó.

- Es entretenida. Shh. Te lo explicaré luego.

- Rompe el trance. Despierta. Son todas ilusiones. se irritó.

- Donald, faltan pocos minutos y después podremos hablar tanto como quieras. Pero déjame ver la película. ¿De acuerdo?

Susurró apasionado, dramáticamente:

- Richard, ¿por qué estás aquí?

- ¡Escucha, estoy aquí porque tú me pediste que entrara!

Me volví y traté de ver el final.

- Nadie te obligó a entrar, podías haber dicho no, gracias.

- ME GUSTA LA PELÍCULA...- Un hombre sentado en la fila de adelante se volvió para mirarme brevemente -. Me gusta, Don. ¿Hay algo malo en eso?

- Absolutamente nada - respondió, y no agregó una palabra hasta que termino la sesión y nos pusimos a caminar, primero frente a la tienda donde vendían tractores usados y después, por la oscuridad hacia el campo y los aviones. Amenazaba lluvia.

Medité sobre su extraña conducta en el cine.

- ¿Lo haces todo por alguna razón? - le pregunte.

- A veces.

- ¿Por qué la película? ¿Por qué quisiste ver súbitamente ésa?

- ¿Hiciste una pregunta?

- Sí. ¿Tienes una respuesta?

- Esta es mi respuesta. Entramos en el cine porque hiciste una pregunta. La película fue la contestación.

Se estaba burlando de mí.

- ¿Cuál fue mi pregunta?

Hubo un largo y penosos silencio.

- Preguntabas, Richard, por qué ni siquiera en tus momentos más brillantes has logrado descifrar por qué estamos aquí.

Lo recordé.

- Y la película fue la respuesta.

- Si.

- Ah.

- No lo entiendes - dijo.

- No.

- Era una buena película - explicó - . Pero la mejor película del mundo sigue siendo una ilusión, ¿no? Las películas ni siquiera se mueven: sólo parecen hacerlo. La luz cambiante parece moverse sobre una pantalla plana montada en la oscuridad.

- Bien, sí - empezaba a entender.

- Las otras personas, todas las que se encuentran en cualquier lugar donde vas a ver una película, ¿por qué están allí, cuando sólo se trata de ilusiones?

- Bueno, para entretenerse - dije.

- La diversión. Eso es. Primera razón.

- Podría ser para educarse.

- Sí. Siempre lo es. Aprendizaje. Segunda razón.

- Fantasía, evasión.

- Eso también es diversión. La primera.

- Razones técnicas. Para ver como está filmada la película.

- Aprendizaje, la segunda.

- Para matar el aburrimiento.

- Evasión. Ya lo has dicho.

- Por un motivo social. Para estar con amigos - dije.

- Razón para ir al cine, pero no para ver la película. De todos modos, es una diversión. Primera razón.

Le bastaban dos dedos para enumerar todas las alternativas que se me ocurrían. La gente va a ver películas para divertirse, o para aprender, o para ambas cosas a la vez.

- Y una película es como una vida, Don. ¿Eso es?

- Sí.

- ¿Entonces por qué iba a escoger nadie una mala vida, una película de horror?

- La gente no va a ver las películas de horror sólo para divertirse. Al entrar al cine ya saben que es una película de horror - manifestó.

- Pero ¿por qué?

- ¿Te gustan las películas de horror?

- No.

- ¿Has visto alguna?

- No.

- ¿Pero algunas personas invierten mucho tiempo y dinero en ver monstruosidades, o problemas melodramáticos que otros individuos juzgan necios y aburridos...? - dejó flotando la pregunta para que yo la

contestara.

- Sí.

- Tú no estás obligado a ver las películas que les gustan a esas personas, ni ellas a ver las que te gustan a ti. Eso es lo que llamamos "libertad".

- ¿Pero por qué alguien podría tener interés en horrorizarse, o en aburrirse?

- Se trata de personas que piensan que se lo han ganado porque ellas, a su vez, horrorizan a los demás, o porque lees gusta la emoción del pánico, o porque suponen que las películas tienen que ser aburridas. ¿Puedes creer que muchas personas disfrutan, por razones que ellas juzgan muy sensatas, al imaginar que están indefensas en sus propias películas? No, no puedes creerlo.

- No, no puedo - respondí.

- Mientas no entiendas eso, te preguntarás por qué algunos individuos son desdichados. Son desdichados porque han elegido serlo, ¡y eso está muy bien, Richard!

- Hum.

sábado, enero 06, 2007

Sigo Aquí

Hace mucho que no posteaba, como andan todos? FELIZ 2007 espero que aprovechen este año para ser felices,
yo aca ando con algunas dudas; sobre todo replanteando; dejando la piel vieja para tratar de renacer (si es que lo logro este año), siempre es una posicion dificil, es la eterna lucha del ser honesto consigo mismo, de decidir cambiar o quedarse, de ser la que era o atreverse a ir un poco mas lejos... no sé por ahora sigo mi camino tratando de que los dias pasen en calma sería demasiado una tormenta afuera y adentro, con la de adentro hay bastante en este momento....que se yo ya veremos que trae el cambio de la marea...
No se si conocen esta historia pero es una de mis favoritas me inspira en estos momentos


Tres árboles sueñan

Érase una vez, en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles amigos que soñaban en grande sobre lo que el futuro deparaba para ellos.

El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo: "Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. Yo seré el baúl de tesoros mas hermoso del mundo".

El segundo arbolito observó un pequeño arroyo en sus camino hacia el mar y dijo: "Yo quiero viajar a través de mares inmensos y llevar a reyes poderosos sobre mi. Yo seré el barco mas importante del mundo". El tercer arbolito miró hacia el valle y vio a hombres agobiados de tantos infortunios, fruto de sus pecados y dijo: "Yo no quiero jamas dejar la cima de la montaña. Quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se detenga a mirarme, levantarán su mirada al cielo y pensaran en Dios. Yo seré el árbol mas alto del mundo".Los años pasaron. Llovió, brilló el sol y los pequeños árboles se convirtieron en majestuosos cedros. Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña. El primer leñador miró al primer árbol y dijo: "¡Qué árbol tan hermoso!", y con la arremetida de su brillante hacha el primer árbol cayó. "Ahora me deberán convertir en un baúl hermoso, voy a contener tesoros maravillosos", dijo el primer árbol.

Otro leñador miró al segundo árbol y dijo: "¡Este árbol es muy fuerte, es perfecto para mi!". Y con la arremetida de su brillante hacha, el segundo árbol cayó. "Ahora deberé navegar mares inmensos", pensó el segundo árbol, "Deberé ser el barco mas importante para los reyes mas poderosos de la tierra".

El tercer árbol sintió su corazón hundirse de pena cuando el último leñador se fijó en el. El árbol se paró derecho y alto, apuntando al cielo. Pero el leñador ni siquiera miró hacia arriba, y dijo: "¡Cualquier árbol me servirá para lo que busco!". Y con la arremetida de su brillante hacha, el tercer árbol cayó.

El primer árbol se emocionó cuando el leñador lo llevó al taller, pero pronto vino la tristeza. El carpintero lo convirtió en una mero pesebre para alimentar las bestias. Aquel árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni contuvo piedras preciosas. Fue solo usado para poner el pasto.

El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero. Pero no estaba junto al mar sino a un lago. No habían por allí reyes sino pobres pescadores. En lugar de convertirse en el gran barco de sus sueños, hicieron de el una simple barcaza de pesca, demasiado chica y débil para navegar en el océano. Allí quedó en el lago con los pobres pescadores que nada de importancia tienen para la historia..

Pasó el tiempo. Una noche, brilló sobre el primer árbol la luz de una estrella dorada. Una joven puso a su hijo recién nacido en aquel humilde pesebre. "Yo quisiera haberle construido una hermosa cuna", le dijo su esposo... La madre le apretó la mano y sonrió mientras la luz de la estrella alumbraba al niño que apaciblemente dormía sobre la paja y la tosca madera del pesebre. "El pesebre es hermoso" dijo ella y, de repente, el primer árbol comprendió que contenía el tesoro mas grande del universo.

Pasaron los años y una tarde, un gentil maestro de un pueblo vecino subió con unos pocos seguidores a bordo de la vieja barca de pesca. El maestro, agotado, se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente sobre el lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta se abatió sobre ellos. El segundo árbol se llenó de temor pues las olas eran demasiado fuertes para la pobre barca en que se había convertido. A pesar de sus mejores esfuerzos, le faltaban las fuerzas para llevar a sus tripulantes seguros a la orilla. ¡Naufragaba!. ¡que gran pena, pues no servía ni para un lago!. Se sentía un verdadero fracaso. Así pensaba cuando el maestro, sereno, se levanta y, alzando su mano dio una orden: "calma". Al instante, la tormenta le obedece y da lugar a un remanso de paz. De repente el segundo árbol, convertido en la barca de Pedro, supo que llevaba a bordo al rey del cielo, tierra y mares.

El tercer árbol fue convertido en sendos leños y por muchos años fueron olvidados como escombros en un oscuro almacén militar. ¡Qué triste yacía en aquella penuria inutil, qué lejos le parecia su sueño de juventud! De repente un viernes en la mañana, unos hombres violentos tomaron bruscamente esos maderos. El tercer árbol se horrorizó al ser forzado sobre las espaldas de un inocente que había sido golpeado sin misericordia.

Aquel pobre reo lo cargó, doloroso, por las calles ante la mirada de todos. Al fin llegaron a una loma fuera de la ciudad y allí le clavaron manos y pies. Quedo colgado sobre los maderos del tercer árbol y, sin quejarse, solo rezaba a su Padre mientras su sangre se derramaba sobre los maderos. el tercer árbol se sintió avergonzado, pues no solo se sentía un fracasado, se sentía además cómplice de aquél crimen ignominioso. Se sentía tan vil como aquellos blasfemos ante la víctima levantada. Pero el domingo en la mañana, cuando al brillar el sol, la tierra se estremeció bajo sus maderas, el tercer árbol comprendió que algo muy grande había ocurrido. De repente todo había cambiado.

Sus leños bañados en sangre ahora refulgían como el sol. ¡Se llenó de felicidad y supo que era el árbol mas valioso que había existido o existirá jamás pues aquel hombre era el rey de reyes y se valió de el para salvar al mundo! La cruz era trono de gloria para el rey victorioso. Cada vez que la gente piense en él recordarán que la vida tiene sentido, que son amados, que el amor triunfa sobre el mal. Por todo el mundo y por todos los tiempos millares de árboles lo imitarán, convirtiéndose en cruces que colgarán en el lugar mas digno de iglesias y hogares. Así todos pensarán en el amor de Dios y, de una manera misteriosa, llegó a hacerse su sueño realidad. El tercer árbol se convirtió en el mas alto del mundo, y al mirarlo todos pensarán Dios.


Espero que les haya gustado....

jueves, diciembre 28, 2006

Buscando a la Esperanza


Surfeando la red me tope con este cuento, la verdad mejor tiempo imposible porque anod con miles de kilombos que mejor no decir para asi no aburrirlos, pero lo creo apropiado ya estamos en fin de año es hora de replantearse las metas y lo que uno quiere ser en la vida, asi que es medio posteo y medio para recordarme a mi misma que hay que entregarse y confiar....

Ahh y FELIZ 2007 para todos!

¿
Cuál eres tú?

Tres actitudes distintas ante las pruebas o la adversidad


Hacía rato que José se paseaba de un lado al otro de la casa sin dejar de mirar el reloj. Eran las 12h de la noche, su hija aún no había regresado y su angustia aumentaba por momentos. Cuando de repente se abrió la puerta y allí estaba ella con sus ojos anegados en lágrimas. José la miró y adelantándose hacia ella, la apretó fuertemente y amorosamente contra su pecho, sin decirle nada, las preguntas vendrían después, el sabía que cualquier cosa que pudiera decir en aquel momento podría ser contraproducente…

Pero no hizo falta, la joven empezó a hablar con su padre, quejándose entre sollozo y sollozo acerca de su vida y de los obstáculos que incomprensiblemente le surgían al paso y de lo difícil que era para ella alcanzar las metas que se fijaba, por más que se había preparado, finalmente habían desechado su solicitud para aquel puesto de trabajo… José solo la escuchaba atentamente y la dejaba hablar reteniendo en su memoria todo cuanto ella decía, para ayudarla en el momento oportuno, que, el sabía que no era aquel; volcando en ella, eso sí, toda su ternura, porque el sabía de la importancia que supone el poder desahogar el corazón de todo cuanto le oprime para poder empezar a buscar soluciones…

Al fin ya eran cerca de la 1 de la madrugada cuando se retiraron cada uno a su dormitorio.

Pero pasaban las horas y José seguía sin poder conciliar el sueño, porque en su pensamiento se repetía una y otra vez una de las frases qu
e había dicho su hija: “Ya no sé que hacer papá, en ocasiones me siento que voy a desfallecer, me siento con deseos de renunciar a todo, a veces incluso hasta a la propia vida. Me siento cansada de luchar. Cuando un problema se resuelve, otro nuevo surge.”. Hasta que al final vio cómo podía ayudar a su hija, pero de una manera práctica, y la solución se la ofrecía su mismo trabajo.

No se si os he dicho, que José tenía un pequeño Restaurante en el cual hacia de cocinero. Así es que mientras desayunaban le dijo a su hija: "Hoy me acompañarás y me ayudarás en la cocina".

Al llegar al Restaurante ambos se pusieron dos delantales y el padre llenó tres cazuelas pequeñas con agua y las puso a calentar al fuego, mientras le decía a su hija que no se moviese de su lado y estuviese atenta. Cuando el agua comenzó a hervir, el hombre colocó dentro de la primera zanahorias, dentro de la segunda, huevos y, dentro de la tercera, granos de café. Los ingredientes quedaron así cocinándose por varios minutos, mientras que la impaciente hija se preguntaba cual era el significado de todo aquello…

Al cabo de veinte minutos el padre apagó los hornillos. Sacó una zanahoria de la cazuela y la colocó en un bol e hizo lo mismo con un huevo y finalmente, tomó una tacita y la llenó de café.

Y, dirigiéndose a su hija, le preguntó: “¿Hija, que ves?”.

- “Veo una zanahoria, un huevo y café.” - le respondió ella, asombradísima ante aquella pregunta.

Entonces José le pidió a su hija que alargara la mano y tocara la zanahoria. Al hacerlo notó que la zanahoria estaba blanda y suave. A continuación le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Al quitarle la cáscara al huevo encontró que el interior del mismo s
e había endurecido. Y por último le pidió que probara el café. Y ella así lo hizo, deleitándose de su exquisito sabor y en su rico aroma.

- Entonces la hija volviéndose hacia su padre le preguntó: “¿Qué me quieres decir con todo esto, papá?”

“ Verás hija: cada uno de estos ingredientes se ha enfrentado a la misma adversidad, al agua caliente; sin embargo cada uno de ellos ha reaccionado de manera distinta. La zanahoria ha ido al agua dura y fuerte, pero después de unos minutos se ha puesto blanda y débil. El huevo ha ido al agua con fragilidad, su interior líquido estaba protegido por una débil cáscara; pero después de haber experimentado el agua caliente, su interior se ha endurecido. Sin embargo los granos de café han sido distintos, después de estar en el agua caliente, los granos han transformado el agua en café”.

Dime: “¿Cuál de ellos eres tú hija mía?”…

¿Eres la zanahoria que por fuera aparenta dureza y fortaleza pero que con el fuego de la prueba se ablanda y pierde su fortaleza de carácter?,

¿O tal vez eres el huevo que al comienzo es suave en su interior, pero el fuego de una fracaso, de una separación, una enfermedad, una muerte, lo endurece? ¿Por fuera pareces el mismo, pero por dentro te has endurecido y ahora tienes un corazón amargado?

¿O eres como los granos de café?. No se si sabes, que para que el grano de café suelte todo su sabor, el agua tiene que calentarse a 212 grados Fahrenheit; o sea que mientras más caliente, más sabor le da al agua, hasta transformarla en café, en un delicioso y aromático café. Si tú eres como el grano de café y en esos momentos dejas que Jesús entre a formar par
te de tu prueba, de tu sufrimiento, de tu adversidad, si te confías a Él, y te abandonas en su Amor, el amor de Jesús te transformará en Él y tu sufrimiento se acabará transformando en una ofrenda agradable al Padre, y acabarás haciendo de esa prueba, de esa adversidad, una alabanza, un himno de acción de gracias al Señor, pues todo cuanto Él permite que nos suceda es para nuestro bien y desprenderás allí donde estés ese delicioso "aroma" de Jesús”.

¿Cual eres tú cuando la adversidad, cuando la prueba golpea a tu puerta?, ¿cómo respondes? ¿como las zanahorias, como los huevos, o como el café?